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jueves, 5 de septiembre de 2013

I JORNADAS DE BIENESTAR PSICOLÓGICO PROMOCIÓN DE LA SALUD, ENTRE IGUALES

Información:
  • Fecha: Del 24 de Septiembre al 10 de Octubre.
  •  Lugar: Universidad de Jaén, Sala de Juntas del edif. C-5 Duración: 25 h. (martes y jueves de 9:30)
  •  Diploma Acreditativo: Posibilidad de solicitar créditos de libre configuración. Reconocido por el Servicio Andaluz de Salud (SAS).
  •  Inscripciones Gratuitas:
  •  Plazas limitadas por orden de inscripción (90% alumnado -10% profesionales de la salud). 
  •  Plazo de inscripción: Del 16 al 20 de Septiembre. 
  •   En este enlace podéis descargar la solicitud: Solicitud de preinscripción y procedimiento (para el estudiante)
  •  Entrega de solicitudes a través del e-mail: lromero@ujaen.es (indicar en asunto “Jornadas de Bienestar”) o en el Dpto. de Psicología (C-5 dependencia 129). Los alumnos de la Universidad de Jaén deberán presentar junto con la solicitud una copia de la hoja informática académica.   

Requisitos: 
*Ser alumno/a de la Universidad de Jaén.
-Haber superado mínimo el primer curso de cualquier especialidad.
-Haber estado matriculado en el curso académico 2012/2013 y/o estar matriculado para el próximo curso 2013/2014.
-Colaborar como voluntario en COLÓKATE, al menos durante el curso 2013/2014.

*Para el resto de la comunidad universitaria.
- Pertenecer al cuerpo docente (PDI), ser miembro del PAS o haber sido Voluntario de "COLÓKATE" durante el curso académico 2012-13.
-Colaborar como voluntario en COLÓKATE, al menos durante el curso 2013/2014.

*Para el resto de personas interesadas, no pertenecientes a la comunidad universitaria.
-Ser personal Técnico y/o Profesional de la Salud.
-Colaborar como voluntario en COLÓKATE, al menos durante el curso 2013/2014.

martes, 25 de diciembre de 2012

MENSAJE DE NAVIDAD DE DOÑA FRIGIDA



Me llena de orgullo y satisfacción recordar mi infancia en Navidad que me emociono sólo al pensarlo. En estos días una nube de paz y alegría cubría nuestros pequeños y humildes cortijos. Las penas se dejaban en un rincón y las risas se oían desde la colina más lejana.

Era poco lo que teníamos pero lo disfrutábamos como nunca. En Nochebuena mi madre dejaba por un día de ir a las aceitunas y así preparar los nos parecía una majestuosa cena. Al terminar el tajo volvíamos a casa, algunos montados en la burra Española y otros a pie, disfrutando de los ricos olores procedentes de aquellas cocinas que una vez al año se convertían en restaurantes de 1000 estrellas Michelín. Aunque cansados, con la mayor ilusión del mundo, construíamos el belén que la abuela hacía con sus propias manos. Mientras poníamos la mesa, cantábamos villancicos con panderetas y zambombas de piel de cabrito y carrizo. De menú teníamos al gallo Manolito asado, una sopa de caldo de Manolito y gachas. A la cena venían los abuelos, los titos los primos... toda la familia. Comíamos despacito porque pensábamos que así nos duraría para todo el año pero con todos los que éramos se acababa pronto. A las 12 de la noche, todos los vecinos salíamos a la calle; los niños jugaban, los mayores bebían aguardiente y los ancianos contaban sus inolvidables historietas.

Esta era la única noche de excesos en comidas y bebidas, las existencias de todo el año no daban para mucho más. Solo nos quedaba esperar a los Reyes Magos. Nunca nos traían lo que les pedíamos pero éramos felices con cualquier detalle: caballos de cartón, balón de trapo, alpargates como calzado, muñecas de trapo... Me encantaba levantarme con la marca negra del beso de mi rey favorito Baltasar en mi sonrojada mejilla, bendita ingenuidad. Eso si, de los polvorones y el vaso de anís que le dejábamos para continuar con fuerzas su largo viaje, no dejaban nada.

Desde hace muchos meses, veo en la televisión cómo todos nos volvemos uno. Al vivir actualmente situaciones de precariedad por esta maldita crisis, actuamos como lo hacíamos muchos años atrás, donde el compartir era una prioridad, donde la desventura del vecino no nos es indiferente, donde nuestro techo era el descanso del más pobre y donde lo importante no era cuanto se tenía sino cuanto se necesitaba.

Esos sentimientos de protección se acentúan durante la dulce y blanca Navidad, disminuyendo conforme pasaba esta festividad. Desde aquí pediros que seamos altruistas todo el año y que aprovechemos lo positivo de esta situación para perpetuarlo a lo largo de nuestra vida.

Por último, la abuela Frígida os desea a todos una Feliz Navidad, que para el año que viene consigáis el bienestar sexual y que si bebéis o consumís drogas tengáis en cuenta las recomendaciones de Pedro, Olga, Tíscar, Rafa, Sergio y Antonio.

Y como no, me despido con uno de mis refranes: "No está en tus manos el ser rico, pero si el ser feliz"